Habíamos terminado de estudiar nuestras carreras cuando nos casamos y decidimos tener hijos. Según nosotros, ya estabamos listos para ser padres.

Mi esposo se graduó como Licenciado en Adminstracion de Empresas, y yo de Maestra. Había estudiado 4 años de Psicología y Desarrollo Infantil, ya con experiencia en el campo,  siempre me habian gustado mucho los niños.  Además, y como si fuera poco, mi esposo y yo decidimos estudiar primeros auxilios para bebés y nos enrolamos en clases para el parto psicoprofiláctico. Ya estaba lista para tener a mi primer y hermoso bebé en un parto tranquilo, junto a mi esposo, para ahora sí, empezar la familia que tanto soñábamos.

Ya habían pasado dos semanas más de la fecha para que nuestro hijo naciera, y después de 28 horas de labor de parto, finalmente nuestro hermoso bebé nació. Te diré que cuando lo ví, sabía que lo amaba, pero la verdad, es que era tan diferente: ¡Con 23 pulgadas de largo, más de 9 libras de peso y cubierto de pelos! En fin, era mi hijo y ya lo amaba.

Después del Hospital y cuando por fin llegamos a casa, las abuelas y bisabuela lo bañaron, atendieron, etc., y yo le dí de comer. Entonces, todos se fueron, y en ese momento la realidad de una ‘familia de tres’ llegó a nuestra vida. Chris, mi bebé, lloraba desconsoladamente y después de mucho buscar, nos dimos cuenta que habíamos olvidado cambiar su pañal. ¡Cosa tan elemental para un par de personas estudiadas como nosotros!, ¿cómo podía ser esto? La realidad fue, y no tardamos mucho en darnos cuenta, que en cuestión de ser padres, éramos unos completos ignorantes.

Y, es que en la vida, por ejemplo, estudiamos hasta 12 años para ser médicos, 4 para ser pilotos y conducir un avión, pero nadie nos ha invitado a la universidad para aprender a ser padres antes de tener hijos. Además, descubrimos que la sociedad tiene la expectativa que cuando nos convertimos en padres, también nos convirtamos en expertos en medicina pediátrica, educación, psicología, economía, nutrición y hasta en justicia!!!, (especialmente cuando ya se tienen más de dos en casa), esto sin dejar de mencionar el de volverse expertos en cambiar pañales, porque ya leíste lo que me paso, ¿no?.

Por otro lado, nosotros como padres, solo tenemos un deseo claro en la vida: Queremos que nuestros hijos sean felices. Pero, la pregunta entonces sería: ¿Cómo se logra esto?

Hoy te dare algunos puntos claves que estoy segura te ayudarán a lograrlo:

  1. – Que la familia completa provea amor y apoyo. Busca comunicación positiva entre los adultos involucrados en la crianza y participación en la vida académica del menor.
  2. Límites y expectativas.- Establece reglas y consecuencias claras en la familia y límites con la comunidad.
  3. Uso constructivo del tiempo.- Promueve actividades creativas al aire libre y en casa. Los aparatos electrónicos no darán ‘cuentas’ por tus hijos.
  4. Enseña valores y principios.- Los valores cambian con el tiempo y tienen mucho que ver con las formas de crianza en tu familia y cultura. Los principios son eternos, no cambian ni con el tiempo, ni con las culturas. Ejemplos: No robar, no mentir, no matar. Promueve con tu ejemplo la honestidad para con ellos mismos y para con los demás. Saber reconocer que fallamos y hacer cambios radicales, toma valentía y crea un corazón humilde.
  5. Destrezas sociales.- Muéstrales cómo tomar decisiones, es de humanos errar y volver a intentarlo. Permíteles resolver conflictos adecuados a su edad. Esto les dará seguridad y confianza.
  6. Identidad positiva.- Déjales saber que los amas aún cuando las cosas no van bien; confírmales que nacieron con propósito de recibir para dar a otros; enséñales que el pasado solo deja aprendizajes de los errores, bellos recuerdos y una plataforma para lanzarnos del presente al futuro.

Sé que si pones en practica estos 6 puntos que hoy te comparto en una forma muy sencilla y concreta, y decides amar, entrenar y ser ejemplo a tus hijos, experiementarás victorias en tu vida como padre o madre, pero aun mayores alegrías tendrás cuando veas a tus hijos alcanzar metas que ellos mismos se fijaron y fueron capaces de cumplir porque tú les proveeíste los nutrientes tanto emocionales como espirituales y, las herramientas para forjarse un buen futuro.

Como padre y madre tienes en tus manos el potencial de dejar un buen legado a tus generaciones. ¡Qué vivan los niños!

Cristina Morett


Presidente y fundadora, Transforma Coaching
619.621.7613 | cristy@transforma-coachingsd.com | www.transforma-coachings

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