No sé a ciencia cierta si este es el mes del amor y la amistad porque la mercadotecnia así lo establece, o porque fue un 14 de febrero el día en que San Valentín murió en Roma. Lo que sí es seguro es que es un excelente tiempo para celebrar el amor, no solo en su forma del Eros, pero también en el amor filial.

¿Pero quién fue San Valentín? Según cuenta la historia, Valentín fue un sacerdote Católico Romano que vivió durante el tiempo en que el Emperador Claudius II gobernó Roma y decidió que los mejores soldados para la guerra eran los jóvenes solteros a diferencia de los casados y con compromisos de familia. Por lo tanto, prohibió que los jóvenes solteros se casaran. Valentín, se compadeció de las parejas enamoradas y se dedicó a casar en secreto, hasta que su fama creció al punto de que la noticia llegó a oídos del Emperador y este le condenó a muerte.

Otra historia dice que San Valentín, enviaba cartas a los reos en donde él les consolaba hablándoles del amor y la esperanza en Dios. De esta manera, infiltraba también cartas de amor entre los reos y sus amadas.  

Acciones como estas, son acciones que solamente son posibles por el amor. Pues bien, sabemos que el amor todo lo puede y definitivamente querer es poder. Entonces, pensando en el amar y en el querer, noto que en nuestro bello idioma español tenemos dos palabras para expresar a alguien más que son importantes para nosotros; amar y querer. Y aunque usamos las dos, es importante aclarar que si existe diferencia entre ellas.

Según la neurociencia, las emociones son respuestas de nivel básico que crean reacciones químicas en el cuerpo, alterando nuestro estado físico. Por ejemplo, conocer a alguien que te gusta, la pasas bien y hay romanticismo en la relación, es querer y definitivamente te pone una sonrisa en el rostro.

Mientras que los sentimientos son asociaciones mentales y respuesta a las emociones, según nuestra experiencia personal. Por ejemplo, conocer, vivir y convivir gratos momentos, pero también ser capaz de superar los tiempos difíciles y aceptar a la otra persona es vivir bajo el sentimiento del amor.

Con este ejemplo podrás tener más clara la diferencia entre emoción y sentimiento.

Como verás, amar y querer no es igual. Pues el querer busca el recibir, mientras que el amar, es capaz de dar sin esperar nada a cambio. El amor es una decisión, un compromiso que te llena de gozo y que inexplicablemente no está condicionado por el recibir.

Este mundo necesita de Gente Bonita dispuesta a amar y ¡que hermoso saber que esa persona eres justamente tú!

Feliz día del amor y la amistad.

Cristina Morett


Presidente y fundadora, Transforma Coaching
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