Inicia el mes de Noviembre y junto con el sus festividades. Como residentes de la zona fronteriza, gozamos el privilegio de poder disfrutar lo mejor de estos dos mundos. Por lo que respecta al lado mexicano, el 1 de noviembre se celebra el Día de Todos los Santos; El 2 de noviembre el Día de los Muertos; y finalmente el cuarto jueves del mes, el Día de Acción de Gracias o Thanksgiving que se celebra aquí en los Estados Unidos.

Con tanto festejo, sin duda daremos varias vueltas al supermercado a comprar los ingredientes necesarios para preparar nuestras comidas tradicionales.

No te sorprenda que más de una vez se crucen por tu camino las tradicionales calabazas de colores otoñales, con formas caprichosas, de diversos tamaños y texturas, como si fueran esculturales regalos de la naturaleza. ¿Alguna vez te has preguntado, son estas calabazas siempre decoración o se pueden comer? Su misma forma es intimidante, es por eso que las elegimos principalmente para decorar las mesas en lugar de cocinarlas.

Te invito a que te animes a celebrar ésta época cocinando la calabaza que más te guste o más te asuste.

Comúnmente la piel de estas calabazas es muy dura. Cualquiera de estos tres sencillos consejos, te facilitará la tarea de cortarlas.

1.- Sumerge la calabaza 10 minutos en agua caliente. De esta forma la piel se suavizará, se hará más delgada y será más fácil cortar.

2.- Pre-calienta el horno a 300 grados centígrados. Coloca la calabaza en la rendija más alta del horno por 8 minutos. Retira y deja enfriar ¡Lista para cortar!

3.- Con un cuchillo filoso, corta cualquiera de los dos extremos de la calabaza para obtener una superficie plana. Coloca la calabaza sobre esa superficie plana y comienza a cortar a tu gusto.

Cuando cortes la calabaza y retires las semillas, enjuágalas y déjalas secar. Aprovecha para sazonarlas y hornearlas en una charola aparte cuando hornees la calabaza.

Si planeas utilizar la calabaza en un platillo salado, unta los trozos con aceite de olivo, sal y pimienta.

Si tu plan es utilizarla para algún postre, unta los trozos con aceite de olivo o de coco, espolvorea azúcar morena o piloncillo rallado con canela molida y un poco de clavos de olor en polvo.

Coloca los trozos de calabaza en una charola y hornéalos a 420 grados centígrados por 20 minutos. Después baja la temperatura a 300 grados y cocina por 40 minutos más. Este contraste en el cambio de la temperatura ayudará a que la calabaza se cocine, se ablande y suavice para que cuando se enfríe, con ayuda de una cuchara, fácilmente puedas retirar la pulpa de la cáscara.

La pulpa o puré de calabaza que obtengas, si es salado, puedes utilizarlo en sopas, cremas, mezclado con puré de papa, en un relleno, en tortitas, etc. Si es dulce, puedes utilizarlo como base para pay, pasteles, panes, galletas, flanes, etc. o simplemente para comerlo a cucharadas como postre.

Puré de Papa con Calabaza

1.- En una olla con agua y sal de mar, pon a cocer 6 papas de tamaño mediano sin piel.

2.- Siguiendo las indicaciones antes mencionadas, prepara la calabaza de tu elección en la versión salada y retira la pulpa de la piel.

3.- En un tazón mediano, coloca las papas cocidas, el puré de calabaza y machaca con el aplanador que utilizas para los frijoles hasta obtener un puré. Agrega un poco de mantequilla, un chorrito de leche y pimienta. Ahora utiliza la batidora de mano para mezclar. Notarás rápidamente que la consistencia del puré se volverá más cremosa. Corrija el sabor y listo. ¡Buen provecho!

Recuerde… “Disfrute y celebre las fiestas del Día de Acción de Gracias o Thanksgiving cuidando su salud y la de su familia, mientras cocina en casa y con amor”

 

 

Su Amiga en la cocina
Patty Corona

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