Siempre que estamos pronto a salir de vacaciones y tenemos niños programamos todo entorno a ellos, lugares, excursiones, medios de transportes que vamos a utilizar y demás, como padres siempre tenemos los recaudos de tener todo bajo control para que nada les ocurra a nuestros pequeños durante nuestro viaje, solemos programar el llevar todo lo necesario por si ocurre alguna eventualidad, como remedios para la fiebre, dolores de panza, y tantas cosas más que nos hacen quedarnos tranquilos de que tenemos todo bajo control. Esto no está mal, al contrario, si nos da la confianza para encaminarnos a una nueva aventura, a un lugar desconocido está muy bien prevenir, pero en este mes tan especial vamos a hablar de cómo los niños toman los viajes, sin esos miedos que llevamos siempre los adultos con todas nuestras preocupaciones por lo que “podría” llegar a pasar. Ellos solo disfrutan, aprenden, observan, preguntan y esto es un gran tesoro que debemos aprovechar como padres para enseñarles no solo nuevos conocimientos, sino nuevos valores, aprender y descubrir junto a ellos nuevas maneras de ver el mundo, ver otras culturas, escuchar otros idiomas, ver paisajes muy diferentes a los que vemos diariamente.

Entendiendo que todos somos diferentes y que justo eso es lo hermoso de la vida, hacerles entender que la diversidad es lo que nos hace especiales, a través de todas las nuevas aventuras que exploraremos podremos enseñarles que la tolerancia y el respeto por aquel que es diferente a ellos es el mejor regalo que les podemos dejar como parte de su educación. Atrevámonos a llevarlos por otros caminos y destinos que les permitan crear sus propias ideas basadas en sus emociones, esto les permitirá comprender que deben respetar el lugar que visitan, cuidando y respetando tanto su medio ambiente como a las personas que viven en él, y que hay reglas que muchas veces son muy distintas a las de dónde venimos, pero de igual manera deben ser respetadas.

Una de las herramientas que me parece muy útil compartir con todos los lectores a la hora de emprender un viaje con niños es que dediquemos un tiempo a estudiar junto a ellos las características que tiene nuestro destino, si el viaje lo realizamos con niños muy pequeños podemos implementar lecturas muy sencillas a partir de imagines y videos animados de corta duración, agregando en lo posible actividades como dibujos sobre el lugar para colorear con sus principales atractivos, por ejemplo, si tenemos la suerte de visitar Machu Pichu (Perú) o las Ruinas Aztecas de Tenochtitlán (México) los niños pueden colorear dibujos de las ruinas, animales que se encuentran en la zona, figuras de los Dioses o comidas típicas, siempre señalando cada dibujo con su nombre, en el caso de que contemos con niños donde ya pueden leer de manera corrida es importante brindarles lecturas que no solamente desarrollen temas sobre el lugar con aspectos anteriormente mencionados, sino también que podemos agregar lecturas sobre leyendas que envuelven los sitios a visitar.

Esto los llevara a imaginarse de manera diferente lo que simboliza ese lugar comprendiendo muchísimo más lo que se ve a simple vista. Es muy importante tener en cuenta que a los niños debemos llevarlos por lo que a ellos les interesa, brindarles lecturas sobre temas que ellos mismos puedan elegir y de esa manera relacionarlo con el lugar a visitar, si al niño/a le apasionan los animales podemos buscar información sobre el tipo de fauna del lugar y que lean sobre las características de estos, o si les gustan los barcos y tenemos la oportunidad de visitar un destino de playa podemos brindarles información sobre el tipo de barcos que llegan al lugar y que actividades hacen allí, si llegan cruceros o si las embarcaciones que se ven son más comerciales. Muchas ramas de conocimiento se pueden desprender de un solo tema y esto es lo interesante y apasionante de permitir que las curiosidades y gustos de los niños sean tenidas en cuenta a la hora de fomentar una nueva manera de viajar, incorporando herramientas para que toda la familia pueda disfrutar haciendo que en las vacaciones se comiencen a crear momentos de unión y amor familiar que muchas veces vamos dejando de lado por la rutina y la falta de tiempo que nos consume la vida diaria. El viajar no solo es salir de paseo, es descubrir a cada paso que somos parte de este hermoso mundo. Decidimos traer niños al mundo, entonces decidamos mostrárselo, el mundo es el mejor salón de clases.

Por: Laura Valdemoros

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