Lili Pineda encontró en su familia la mayor inspiración para emprender. Como madre soltera, buscó un camino que le permitiera estar presente en la vida de sus hijas y, al mismo tiempo, construir un futuro sólido. Así nació su primer negocio de Cricket, un reto que enfrentó en un entorno dominado por hombres y con pocas oportunidades de mentoría.
Superar esos obstáculos le permitió crecer hasta consolidar siete tiendas, demostrando que la perseverancia y la fe son claves para transformar los sueños en realidades. “El mayor desafío fue vencer el miedo, pero entendí que con visión, fe y acción, todo es posible”, asegura.
Hoy, su liderazgo se distingue por el propósito de inspirar a mujeres y jóvenes, ofreciéndoles oportunidades de trabajo que se adapten a sus estudios y necesidades familiares. Para Lili, el éxito no se mide solo en resultados financieros, sino en el impacto positivo que genera en su comunidad.
Su siguiente meta es crear una fundación que apoye a jóvenes y mujeres en riesgo, brindándoles esperanza y herramientas para construir un futuro diferente. Con disciplina, fe y compromiso, Lili Pineda busca dejar un legado de inspiración y perseverancia.
